Uno de los tristes ejemplos, de lo ineficaces que son las penas en España, ha sido hace poco el caso de Mari Luz, donde un hombre condenado, pro violar a su propia hija, ha sido condenado culpable, por la violación y asesinato de la niña. Frente a la débil, legalidad española, tenemos las efectivas leyes de los UUSS y de Inglaterra. Donde aparte de las severas penas, cualquier ciudadano, puede conocer la identidad de los culpables por casos de violación, o abuso de menores. Personalmente considero que tanto a estos casos, como a la gran mayoría debería aplicarse, la cadena perpetúa con trabajos forzados. Alguien arrepentido, aceptaría esto de buen grado. El problema es que la reinserción como se demuestra a diario, es prácticamente inexistente en nuestro sistema penitenciario.
Ante estos casos, una de las soluciones, aplicadas ya en algunos estados, de América del Norte, es la castración quimita, concedida voluntariamente, a aquellos reclusos, que lo pidan voluntariamente. Esta solución es polémica, ya que algunos psicólogos han dicho, que castrando a dichos individuos, se vuelven más violentos. Un servidor, sabe, que la autentica solución, no es la castración, ni la reinserción, si no la cadena perpetua, aderezada con trabajos forzados. Ya que un preso supone una carga, que los contribuyentes no tienen por que pagar, y la pena de muerte, significaría una macula en nuestra sociedad.
Los trabajos forzados, servirían, no solo, para pagar el mantenimiento del preso, durante su estancia en prisión. Si no para conseguir una verdadera reinserción del preso, en el caso de que esta fuera posible. De esta forma, sería mucho mas difícil, ver noticias tan tristes, como la que estos días podemos ver en la noticias. El preso pasaría el tiempo, no sacándose carreras, ni viviendo a costa de los contribuyentes, si no ganándose el pan, tal y como hacemos el resto de las personas fuera de prisión. El crimen debe de ser castigado, no amonestado.