Cada cierto, tiempo, algún amigo, o familiar conociendo mi condición, me hecha en cara, el supuesto acoso, al que la Iglesia Católica, somete a los homosexuales. Cuando esto sucede, me toca intentar razonar al respecto, por mucho que la doctrina, sobre el asunto, este bien clara, y la Iglesia, se haya pronunciado al respecto infinidad de veces, en los últimos tiempos, se hace oídos sordos, al mensaje.

Una de las preguntas, que más a menudo se hacen, o surgen en estas discusiones, es: ¿se puede ser homosexual y cristiano?

Obviamente, claro que se puede, pero un invertido, como cualquier hijo de vecino, tiene que intentar ser un buen cristiano, eso conlleva entre otras, cosas, intentar evitar darse a las bajas pasiones, no mantener relaciones fuera del matrimonio, etc etc. Son exactamente, los mismos pecados para un homosexual, que para un heterosexual, y al no poder contraer matrimonio, pues deben procurar guardar la castidad.

Normalmente, en esta parte, la conversación, da un giro, ha babor, donde alguien pone énfasis en la persecución, en que se les considera enfermos, que si son oprimidos, por la jerarquía.

No he visto, ningún grupo persiguiendo homosexuales, por las calles, para terminar lapidándolos, no al menos en países con raíces cristianas. En cuando a la opresión, tienen, los mismos derechos, que cualquier otro creyente.

A esto ultimo, me suelen responder, pero no pueden casarse, con la persona que aman.

Yo que soy un pecador, y más todavía si hay una o dos cañas de por medio, suelo decir alguna barbaridad, pero como no se da, esa situación, a pesar de ser claro, voy a ser educado.

Pues resulta que el matrimonio, aparte de ser algo muy serio, solo se puede dar entre un hombre y una mujer. Que otro tipo de unión, es aberración, ante los ojos de Dios (nótese, que aberración, o abominación, se usa muy pocas veces en la Biblia, para describir, pecados de los mas terribles, que el ser humano puede cometer), alguien, con Fe, no puede tener unas creencias a su medida, si no que debe aceptar su Fe, tal y como le ha sido transmitida.

Después, de repetirse, ellos, en sus argumentos, y yo en los míos, suelen desviar el tema, a algo tan relevante, como la opinión de la Santa Sede, con respecto al uso de preservativos. En resumen, al parecer, nuestra sociedad, ha convertido, al sexo, en piedra angular, del funcionamiento social. Personalmente, yo me quedo, con la piedra que desecharon, los arquitectos.

Yo tal vez, me complique mucho, dándole, a las cosas sencillas, demasiadas vueltas, pero cuando en una discusión, ninguna parte atiende a las razones, de las otras, al final, la cosa es así. Hace poco en una entrevista a Kiko Argüello, sobre este tema, dijo:

-¿Se puede ser católico y homosexual?

-Sí, perfectamente. La Iglesia permite que una persona tenga una tendencia homosexual pero, como no puede casarse, tienen que ser casto, no puede fornicar. Aunque parezca duro esto de ser casto, no lo es en absoluto. Se trata de una forma de amor a Cristo, también para los homosexuales.

En un artículo en religión en Libertad, enlace Aquí


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