Este mes, parece que se me acumula la faena, estudios, trabajo eventual, asuntos por aclarar, seguir discerniendo, el blog, el momento del día que corresponde a Dios, y por supuesto las aficiones. El problema es que hoy salio el día bastante mojado, lloviendo desde las once de la mañana como mínimo. Así, que hay un montón de cosas de las que tenía que hacer fuera, que el tiempo, me ha hecho aparcar.

Me paseo, por el salón, y la sala de estar, para ver el mar, ya medio oculto por los edificios, las nubes grises, que han acompañado a todo el día, junto con el ligero redoble de las gotas de lluvia. Algo que no esta del todo, mal, porque a la tierra le hacia mucha falta el agua, esperemos que en la montaña también este cayendo. El caso, es que en parte por la lluvia, en parte por comodidad, hoy he perdido cuatro horas de clase, pero claro, andar quince, minutos bajo la lluvia, sin paraguas, sin chubasquero, y con la ropa veraniega, que acompaña al clima natural de esta zona, no terminaba de convencerme.

Me las apañe, para llegar a casa, no excesivamente mojado, darme una ducha, y dedicarme a mis quehaceres. Vamos que termine leyendo la prensa, jugando al w3, pensando en que haré cuando llegue la tarde, si continua lloviendo, esas cosas, que suceden, cuando ya nadie en la familia esta dispuesto a jugar, a ningún juego de mesa, como hecho de menos esas tormentas, que dejaban al barrio, o la ciudad sin luz, durante horas.

Pensaba, bajar a la feria del libro, pasar por San Jorge, saludar tanto amigos como ha conocidos, que suelen pulular por el centro de la ciudad, tomar algo, pasar por una parroquia que hace no mucho comenzó en el barrio, ir para mi parroquia, volver paseando a casa, dando un buen rodeo, sacar una base de pizza del congelador, y comenzar a poner ingredientes encima, para tras cenar, marcharme a dormir. La parte compuesta de pizza, cena, y sueño, la voy a seguir realizando, pero el resto sería cuando menos problemático. Supongo que si no para de llover terminare el libro de Don Cesar, que estos días lo aparque un poco, veré por enésima vez alguno de los musicales de mi colección, y me dedicare a asomarme por la ventana.

Claro que todo esto me lleva a pensar, que si cuando estoy en el norte un día de lluvia no detiene mi ritmo de vida, ¿Por qué lo detengo cuando estoy en el sur? Si me mojo, pues me vuelvo a duchar en llegar, a casa, y disfruto de un fenómeno climatológico cada vez mas extraño. Ya veré que sucede dentro de una o dos horas, si salgo, o me escondo en la concha.