Julio 9, 2008
Eutanasia
Posted by AlanRo under España, Reflexiones, Religión | Etiquetas: Religión, cristianismo, Eutanasia, De la Vega, Asesinato, Muerte Digna, Iglesia Católica, Benedicto XVI, Juan Pablo II, Montes, Evangelium Vitae |[3] Comments
Estos días entre Montes, y la radicalización del PSOE, la eutanasia, es uno de los temas candentes que han saltado a la palestra, con el objetivo de cambiar nuestra preocupación, por llegar a fin de mes, por la polémica y el enfrentamiento. Estos días he estado discutiendo sobre este tema en particular, así como otros, pero este es el que realmente más me ha llamado la atención estos días.
Por ejemplo las declaraciones de montes dicen lo siguiente:
los derechos no se consensúan, se conquistan y menos aún con quienes pretenden usar el consenso para limitar el alcance del progreso social. Nosotros creemos que la vida es un derecho
Un gran ejemplo de avance, social, convertir un dilema ético, en derecho, para cambiar la ética de la sociedad, y no contento con eso, obviamos a gran parte de la sociedad, la reducimos a la nada, porque los derechos no se consensúan. Lamentablemente Montes olvida que la mayoría de las personas a las que “ayudo”, querían seguir viviendo. Es paradójico que un señor que en EE. UU, estaría vistiendo un mono, naranja, aquí sea defendido con la ambigüedad fiscal, y se le ponga a dar conferencias, por todo el país. Recordemos que fue condenado por mala praxis, por el colegio medico.
La vida un derecho que no dudan en negar no solo en los casos de “eutanasia” si no también en los del aborto, esta es la incongruencia de la cultura de la muerte que se nos intenta imponer, una gran cantidad de derechos, que se aplican en función de lo que convenga, lamentablemente eso es lo que una parte de la sociedad considera un avance social.
He pasado por la página del PSOE, donde al contrario que en los medios, de comunicación de un lado y de otro, parece que se han olvidado de lo que llaman “muerte digna” pero ha falta del texto sobre el testamento vital, tenemos aquí las palabras de la vicepresidenta de la Vega, recogidas por europapress:
En cuanto a la nueva ley sobre la aplicación de cuidados paliativos, De la Vega aclaró que en el congreso socialista “no se ha hablado de una despenalización de una eutanasia activa”, pero si de “avanzar” en la consecución de una “muerte digna” mediante una mayor regulación de los cuidados paliativos y revisando el testamento vital y la ley para “ver hasta donde puede llegar”. A su entender, se trata de no añadir más sufrimiento a quienes “no tienen más perspectivas de seguir viviendo”.
Vamos a ver, esto es tan inocuo, como de costumbre, digo, pero no digo, vamos a ver hasta donde podemos llegar, no añadir mas sufrimiento, el trabajo del medico no es acabar con el sufrimiento del paciente, si no salvarle la vida. Yo no puedo ver como una muerte digna, el morir de sobredosis, de tranquilizantes, tendido en la cama de un hospital, lo que quieren regular, ya existe. Es no prolongar la vida, artificialmente, algo muy distinto a lo que pretenden, que es acabar con la vida artificialmente. Esto es realmente un peligro, por que un paciente que pase por una enfermedad grave, o sea de avanzada edad, y caiga en depresión, tiene todas las papeletas, para que le asesinen. Podríamos comparar la eutanasia con la pena de muerte, pero aquí no hay jueces, hay demanda social (hacen falta camas, la seguridad social no da abasto, atiéndame a mí….), aquí no hay crimen, si no un inocente, culpable de tener una debilidad física, o mental. Sinceramente, no hay justificación, para la eutanasia.
Ahora tras esto que es poco, en comparación con lo que se ha dicho, vamos, a ver lo que nos dice la Iglesia Católica, respecto a un tema tan trascendente como este. Concretamente, palabras de Benedicto XVI, en el 2007, durante la XXII Conferencia internacional, del Consejo pontificio para la pastoral de la salud.
Los científicos, los investigadores, los médicos y los enfermeros, así como los políticos, los administradores y los agentes pastorales no deberían olvidar nunca que “la tentación de la eutanasia (…) es uno de los síntomas más alarmantes de la cultura de la muerte, que avanza sobre todo en las sociedades del bienestar” (Evangelium vitae, 64). La vida del hombre es don de Dios, que todos están llamados a custodiar siempre. Este deber también corresponde a los agentes sanitarios, que tienen la misión específica de ser “ministros de la vida” en todas sus fases, particularmente en las marcadas por la fragilidad propia de la enfermedad. Hace falta un compromiso general para que se respete la vida humana no sólo en los hospitales católicos, sino también en todos los centros sanitarios.
Para los cristianos es la fe en Cristo la que ilumina la enfermedad y la condición de la persona anciana, al igual que cualquier otro acontecimiento y fase de la existencia. Jesús, al morir en la cruz, dio al sufrimiento humano un valor y un significado trascendentes. Ante el sufrimiento y la enfermedad los creyentes están invitados a no perder la serenidad, porque nada, ni siquiera la muerte, puede separarnos del amor de Cristo. En él y con él es posible afrontar y superar cualquier prueba física y espiritual y, precisamente en el momento de mayor debilidad, experimentar los frutos de la Redención. El Señor resucitado se manifiesta, en quienes creen en él, como el viviente que transforma la existencia, dando sentido salvífico también a la enfermedad y a la muerte.
El Santo Padre, dirigiéndose a la asamblea, advierte, de los peligros de la cultura de la muerte, especialmente aludiendo a científicos, investigadores, médicos y enfermeros, que por su trabajo, tienden en muchos casos, a dejar de valorar, la vida humana, como una persona en menos contacto con la muerte podría, en verdad los dedicados a la ciencia medita, tienen un trabajo, noble, pero no exento del riesgo de la rutina, capaz, de corroer, la humanidad, de cualquier persona. También Juan Pablo II, nos dejo claro el valor de la vida, en la encíclica citada mas arriba (Evangelium vitae), de la cual añado la parte citada más arriba, aun así más abajo tenéis los enlaces, para quien la quiera leer, entera, es realmente un texto esclarecedor, sobre la visión cristiana de la eutanasia.
64. En el otro extremo de la existencia, el hombre se encuentra ante el misterio de la muerte. Hoy, debido a los progresos de la medicina y en un contexto cultural con frecuencia cerrado a la trascendencia, la experiencia de la muerte se presenta con algunas características nuevas. En efecto, cuando prevalece la tendencia a apreciar la vida sólo en la medida en que da placer y bienestar, el sufrimiento aparece como una amenaza insoportable, de la que es preciso librarse a toda costa. La muerte, considerada « absurda » cuando interrumpe por sorpresa una vida todavía abierta a un futuro rico de posibles experiencias interesantes, se convierte por el contrario en una « liberación reivindicada » cuando se considera que la existencia carece ya de sentido por estar sumergida en el dolor e inexorablemente condenada a un sufrimiento posterior más agudo.
Además, el hombre, rechazando u olvidando su relación fundamental con Dios, cree ser criterio y norma de sí mismo y piensa tener el derecho de pedir incluso a la sociedad que le garantice posibilidades y modos de decidir sobre la propia vida en plena y total autonomía. Es particularmente el hombre que vive en países desarrollados quien se comporta así: se siente también movido a ello por los continuos progresos de la medicina y por sus técnicas cada vez más avanzadas. Mediante sistemas y aparatos extremadamente sofisticados, la ciencia y la práctica médica son hoy capaces no sólo de resolver casos antes sin solución y de mitigar o eliminar el dolor, sino también de sostener y prolongar la vida incluso en situaciones de extrema debilidad, de reanimar artificialmente a personas que perdieron de modo repentino sus funciones biológicas elementales, de intervenir para disponer de órganos para trasplantes.
En semejante contexto es cada vez más fuerte la tentación de la eutanasia, esto es, adueñarse de la muerte, procurándola de modo anticipado y poniendo así fin « dulcemente » a la propia vida o a la de otros. En realidad, lo que podría parecer lógico y humano, al considerarlo en profundidad se presenta absurdo e inhumano. Estamos aquí ante uno de los síntomas más alarmantes de la « cultura de la muerte », que avanza sobre todo en las sociedades del bienestar, caracterizadas por una mentalidad eficientista que presenta el creciente número de personas ancianas y debilitadas como algo demasiado gravoso e insoportable. Muy a menudo, éstas se ven aisladas por la familia y la sociedad, organizadas casi exclusivamente sobre la base de criterios de eficiencia productiva, según los cuales una vida irremediablemente inhábil no tiene ya valor alguno.
Como queda claro en estas parte de la encíclica, la cultura de la muerte es un gran peligro en sociedades como la nuestra, que debido al bienestar en el que vivimos, perdemos fácilmente el rumbo, haciendo de la satisfacción, la única dimensión de nuestra vida, perdiendo fácilmente, el rumbo en cuanto, nos encontramos con, algo de dolor, siendo poco más que un tronco, arrastrado por la corriente de un río, destinado a quebrarse antes de llegar al mar. Es como dice el anterior Papa, una mentalidad eficientista, que ve al gran número de personas, ancianas, des nuestras sociedades como una carga insoportable, apartadas de nuestra sociedad por criterios de eficiencia, ami esta situación me recuerda en parta al Japón feudal, cuando el hombre anciano, recogía unos pocos enseres, y era abandonado en el monte, para que muriera sin ser una carga, para la familia, que bien no podía mantenerle, o por coyuntura social, se marchaba, a morir en soledad.
Yo respecto a todo este tema, en el que creo que mi opinión esta bastante clara, me quedo, con las palabras de Monseñor Vicente Jiménez Zamora.
Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable
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